Se me ocurrió inscribirme en un coloquio de psicoanálisis. “Acreditarme”, perdón… y ahora que estoy acá me pregunto si alguna vez dejaré de hacer caso a este tipo de ocurrencias.
(…)
Una vez, también por no pensar, apoyé la lengua en un sartén que acababa de sacar del fuego. No me volvió a pasar. Sin embargo nada indica que haya aprendido algo.
Por suerte, antes de venir, me di tiempo a envolver tu regalo y a juntar caracoles para ponerlos a andar sobre el papel. Me resta pasar a buscarte y que la luz esté cortada. Salir a la calle. Elegir un lugar. Esperar la carta. Mirar tus manos y dar tiempo a que se precipite tu sonrisa.
- Ya son más de las doce: ¡feliz cumpleaños!
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