sábado, 14 de junio de 2014

Treinta y seis peldaños.




Antes quiso, pero se desparramó en el suelo
poquito antes de la cita con el neurólogo.
- ¿el neurólogo? –pregunta-
mientras repite ruidosa la caída.
Por eso hoy vino de pantalón:
Toda estropea, una pierna de cada color –dice-
mientras se arremanga.

De adentro llega lo que a ella le gusta,
le parece que baila, pero está quieta.
Lo suyo ya pasó –repite-

La ventana y el corazón están abiertos
mientras espera –contenta-
que la pasen a buscar.

Sabe que allá él la espera.
El sentirse acompañada
es la certeza señera del día. 
Le parece que baila, pero está quieta,
y con la mano extendida
traquetea el aire de otra canción. 







miércoles, 23 de enero de 2013

♠ ♣ d o s m i l t r e c e ♣ ♠

                                ... adios
 
                                                                                                    adios ...


viernes, 3 de agosto de 2012

Ni aritmética, ni escritura, ni narración.






Primero fue la canción. Justa e inconveniente.

Después el oro.
Sí, el oro otra vez.
Y otra vez no saber qué hacer.

Me declaro en guerra,
y las cuentas, esta vez, las hago yo.
Y reina de la conveniencia
me contento creyendo que las cifras son acertadas.
Y que invertidos, los números,
rehílan esta ilusión baldía
                            y desmañada


        que a diario se despide,
                              servicial, entrañable,
                              artera.

Ninguna cosa vendrá
a cifrar la desesperanza.
Ni si quiera
un imposible 21-22.

42 “y en la flor de la edad,
como los campos en Mayo”
y eso que se dice en las cenizas
-lo sabemos- no sabemos
dónde está.


jueves, 22 de diciembre de 2011

Cosas por nombrar



29 de Noviembre de 2011

Hoy salen cosas de las nubes.



 
Veo un oso (que se desplaza),


cuellos de dinosaurios


y un pelícano. 


[ Mientras, el colectivo  a v  a    n   z     a ]



Mi abuela vino a la ciudad a buscar una excusa para irse. Trajo consigo el monedero, un pañuelito y una orden de consulta.



Sabe. Y sabe también que no quiere que le hagan lo que a Miguel. 

La impresión que me aqueja es la siguiente: “hay cosas que se deciden”.

                                            
L    a         v     i     d     a   ,
                                          por nombrar alguna.



viernes, 28 de octubre de 2011

M A Y O

d  e       l  a  s       c   a   l   l   e   s         a   n   e   g   a   d   a   s   .

d    e
n    o    v    i    e    m   b    r   e

y      
d    e

l a s    e l e c  c i o n e  s  
[ que pasaron ]   
n   o  s    
s   e   n     
           t  a   r  e   m   o  s     a
                                                                                             H     A     B     L    A    R 
E s t e         e s       e l        t i e m p o 
e n    q u e   l a    l u z    s e   f i l t r a .           
                                                                                                                     

jueves, 29 de septiembre de 2011

Escondite de osos.




ESTEBAN tiene cuatro y ahora pasea por mi casa -que es pequeña- recorriendo un sin fin de lugares. Por la mañana, en la escuela, en su pueblo, juntó un hueso de dinosaurio que ahora lleva escondido. Al entrar dió “una mala noticia”: la Mafi le puso una "pichicata". De “cosas lindas” -me dijo- íbamos a hablar durante el trayecto de regreso a su casa. La bici la maneja él. Le da risa verme sentada detrás suyo y saluda a sus compañeros como si todo eso fuera cierto.

En casa están sus juguetes. Pero antes de subir me pide ir hasta la pescadería para “ver si vemos un pulpo”. Lo vemos y -una vez más- se fascina. Arriba jugamos con jaulas, tramperas, ratones y dinosaurios. Traza el espacio y se inventa un oficio: es un vendedor (?) de animales que anda por los campos. La gente que se acerca lo hace para sacarle fotos a sus bichos. Él se encarga de cuidarlos. Ése es el intercambio.
Después de un rato, respondiéndose, trae una primera pregunta: “¿No’ciedto tíía que si hay huesos de dinossauddios es podque ellos también se muddiedon?”

Antes de que sus papás regresen me hace saber que no toda la tristeza se ve en la nariz y que a su papá, que es “muuy rrande”, él lo vió llorar. Como todo niño, Esteban es un buen lector. Pregunta por la suerte y planifica una cena a base de espinacas mientras habla de “Poppeii” y de las cosas que faltan y de las que son necesarias para poder crecer.

- Vamos a tener que esperar...

                               me dice
                               mientras lo escucho
                               decir.
                                
         -       y          e  n         e  l           m  e  d  i  o       –

                               las palabras
                               se vuelven abrazos.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Despedida en colores.

     

[Para Guillermo y Franco, compañeros desde la sala de tres]


14 de Julio de 2011.-



LA PRENSA.

Los diarios dicen que en la primera fecha de la Copa América, Brasil, sin poder brillar, apenas consiguió un empate con Venezuela. La alegría –indican- es de los Venezolanos que, 44 años después del debut en la Copa América, consiguen su primer punto ante Brasil tras haber padecido antes cuatro derrotas “por goleada”.


EL PUEBLO.

El martes pasé por la esquina del departamento: nos veo subir con entusiasmo las escaleras. Veo las rejas "a cuadrito", las Topper, el metal de los broches del portafolio, la puerta en verde inglés, las cañas de los muebles y las tazas de Nesquik. Veo la “escúter” de la-mabel, y sus bolsones de ropa, y los torsos desnudos de las mujeres que se dicen que les queda bien.

[Elisa es más grande -pero apenas- y también juega]

Nos veo disponer los almohadones para construir “cuchas” y caminar en cuatro patas hasta no dar más. Alguna vez –recuerdo- me quedé a dormir y entendí que jamás iba a poder tener todos los libros que tienen los hijos de las maestras de primer grado.


NO QUEREMOS DESEAR MÁS BUENOS VIAJES EN JULIO. *

La noche anterior nos cruzamos en la terminal. Yo no cortaba, pero después nos dimos un abrazo y dijimos las cosas que se dicen cuando a uno lo habita la ilusión. Todavía no sabíamos que el 03 de Julio de 2011 sería también una fecha histórica para todos los que no hinchamos ni para uno ni para el otro.

Ese domingo te escribí: “Nos dimos un abrazo a tiempo, querido Guillermo. Te acompaño en el dolor y, si es que puede hacerse cosa semejante, quisiera que estas líneas también te abracen”. 

Para serte sincera, escribí a medias. No supe como decir que para abrazarte como quiero tengo que invitarte un mediodía y cocinar algo.



* Julio del 2010 también se llevó a Silvia y nos dejó la cocina grande y el mate lavado.